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Naomi Aguilar
CMO Liberet Entrepreneur & Designer

¿Quién dijo que comer sano era difícil?

Oct 1, 2020 | Alimentos, Recetas

Llevar un estilo de vida saludable es posible e incluso fácil, sin embargo el estilo de vida rápido al que estamos acostumbrados nos ha llevado a toparnos con dificultades para llevar una alimentación correcta o muchos pretextos para hacerlo.

Saber comer bien, equilibrado y placentero es importante para que nuestra calidad de vida mejore. Si se practica una dieta adecuada a la naturaleza de cada ser humano, a la época de su vida y a la actividad que realiza, estaremos implando y manteniendo las mejores bases para gozar de una salud total.

Hay 9 bases muy fáciles con las que te puedes iniciar para tener una vida y alimentación más saludable.

  1. Cuida las porciones: Para llevar un estilo de vida saludable debes cuidar las porciones de tu comida, es decir la cantidad de calorías y para saber esto dependerá de tu edad, tu peso, tu metabolismo, tu género, cuánta actividad física haces, entre otros factores. Consulta con un experto para saber las porciones que necesita tu cuerpo de acuerdo a tus objetivos. Dentro de la plataforma de Liberet www.cuauhtlip7.sg-host.com puedes preguntar por la ayuda de expertos que te guíen en el tema.
  2. Más comida real y menos procesada: Con comida real nos referimos a la comida que puedes encontrar en un mercado, la comida natural, sin envases ni procesados quimicamente. La comida real tiene mucho más nutrientes y tu cuerpo sabe qué hacer con ellos, valen caloría por caloría para nutrirte y darte energía y la comida procesada tiene poco valor nutricional, muchas calorías, carbohidratos refinados, azúcares, grasas malas, etc. La mayoría de los ingredientes de los alimentos procesados, no son comida sino químicos. Entonces procura hacer tu super teniendo esto en cuenta y pregúntate si la dieta que estás llevando es natural.
  3. Empieza el día con un desayuno saludable: Empezar tu mañana con un desayuno saludable te ayudará a seguir con ese ritmo a lo largo del día. Recuerda que puedes empezar con fruta en lugar de jugo, no azúcar ni endulcorante en tu café o té, pan integral con aguacate o jitomate y lo más importante, no embutidos.
  4. Como base frutas y verduras: La base de tu alimentación deben ser frutas, verduras y hortalizas, las cuales te aportan la misma fibra y energía que muchos granos enteros con el extra de tener muchas más vitaminas. Puedes empezar de a poco, no debe ser un cambio drástico pero ponte meta que puedas cumplir todos los días. Por ejemplo: ¨¿Qué te parece como objetivo 1 pieza de fruta (la que tú quieras) y una ración de verdura al día (ensalada, menestra, salteado, verdura cocida o en alguna receta de crema)?¨
  5. Apuesta por la grasas buenas: Elige aceite de oliva para cocinar y aliñar junto con alimentos ricos en grasas saludables. Por ejemplo: los frutos secos, el aguacate y el pescado. Por el contrario, huye de grasas vegetales refinadas (palma, girasol, maíz…) presentes en la mayoría de alimentos procesados. En resumen consumir alimentos naturales sin transformar y sin envases ni etiquetas es mejor, opta por ¡más alimentos frescos del mercado y menos procesados del supermercado!
  6. Incluye diferentes proteínas: “La proteína es un nutriente básico para bajar de peso porque: Disminuye el apetito, acelera el metabolismo y disminuye los antojos”. Lo ideal es comer más pescado que carne, eligiendo pescados blancos de proximidad y azules de pequeño tamaño, esto es así porque contienen menos metales pesados que los grandes. Si quieres un pedazo de carne puede ser de ave o de una fuente confiable, evitando que sean embutidos. Y pontencía las legumbres como fuente de proteína 2 veces por semana al principio y con el tiempo procura hacerlo 4 veces a la semana.
  7. Para tomar, agua natural: ¡Bebe más agua! No hay bebida más saludable que el agua ya que, por mucho que los amemos, los refrescos están cargados de azúcar y sus versiones light de edulcorantes (que en tu organismo se comportan igual que el azúcar) son muy dañinos. Entonces toma agua en diferentes versiones, gaseosa, natural, con hielos, con pedacitos de limón o naranja, con un poquito de menta, etc, etc.
  8. Huye del azúcar: Esto es clave si quieres tener una mejor calidad de vida, el azúcar se descompone muy rápido en el tracto digestivo, elevando los niveles de azúcar en la sangre, estimulando así la insulina y es la hormona que promueve que tu cuerpo almacene grasa, entre otros problemas incluyendo el envejecimiento, etc. Si tienes antojo de dulce come fruta, si puedes con cáscara mejor. Piensa que entre más fibra contenga un alimento, más lento se van a subir tus niveles. Si mueres por un postre, come un chocolate amargo de mínimo 70% cocoa, el azúcar aparece en 4to o 5to lugar de los ingredientes y en 2 cuadritos apenas tiene 5 grs de azúcar.
  9. Cambia las harinas por granos enteros: Al igual que con el azúcar hay harinas que están refinadas y sin fibra, les quitan el salvado y germen (que son las partes nutritivas) dejando solamente el endospermo lleno de almidones, altos en carbohidratos y calorías y se convierten en algo dañino dentro de nuestro organismo. En cambio, cuando comes un grano entero, a tu cuerpo y a tus enzimas digestivas les cuesta mucho trabajo llegar hasta almidones y convertirlos en azúcar, pues están contenidos dentro del salvado. Por eso la subida de glucosa en la sangre se da de manera muy lenta. Ten cuidado con las harinas o panes integrales porque aunque digan ¨hecho con granos enteros¨ se encuentran pulverizados y se digieren rápido. Es importante que cuando comas granos enteros puedas literalmente ver el grano entero o partido pero no molido.

Ten en cuenta que ¡La clave está en el equilibrio! Aprende a elegir tus alimentos y no te tortures con las dietas. Consume platos deliciosos y equilibrados, y consulta con expertos si quieres resultados específicos. Y sé muy consciente en las decisiones y compras que haces.

Escrito por: Naomi Aguilar

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